¿QUE ES LA SEQUÍA ?

La sequía es una situación anómala del clima con la cual la disponibilidad de agua es insuficiente, para satisfacer las distintas necesidades de las poblaciones de seres humanos, plantas y animales; en muchas regiones esta característica es bastante normal y en otras es un fenómeno recurrente.

La sequía es una situación temporal a diferencia de la aridez que es la escasez de lluvias como característica permanente del clima de una región. Una precipitación  que para una zona puede considerarse aceptable y no de sequía, para otra región esa misma precipitación puede ser insuficiente y provocar una situación de sequía.

 Para cada lugar debe darse una definición de sequía basada en su historia climatológica. Existen otros factores climáticos que agravan la severidad de una sequía y que son asociados con ella, como son altas temperaturas, fuertes vientos y baja humedad relativa.

La sequía es considerada como un desastre natural, originado por la deficiencia en el régimen de la precipitación en un período extendido de tiempo. Dicha deficiencia ocasiona una escasez de agua para el desarrollo de actividades de grupos o sectores de la población.

“ El agua es imprescindible para la vida y está estrechamente ligada a la salud, los recursos alimenticios, el bienestar y los recursos humanos. Actualmente nadie muere de sed, pero los problemas debidos a enfermedades relacionadas con el agua, producen el 80 % de los problemas de salud del Tercer Mundo”.

Basados en diversas disciplinas científicas o en las actividades económicas que la sequía afecta como la agricultura, ganadería, industria, recreación, turismo, etc, se han establecido varias definiciones, desde diversos puntos de vista.

Sequía Meteorológica. Se define generalmente según el grado de sequedad, en comparación con algún promedio y la duración del periodo seco, considerando las distintas regiones y sus precipitaciones.  Es decir que ocurre durante uno o varios meses cuando hay una ausencia prolongada, una deficiencia marcada o una pobre distribución de la precipitación pluvial que afecta adversamente a las actividades humanas.

Las definiciones de la sequía meteorológica se deben considerar como específicas de una región considerando las condiciones atmosféricas y climáticas propias de cada  región.

Sequía Agrícola. Ésta se presenta  cuando no hay suficiente humedad en el suelo para satisfacer las necesidades mínimas de las plantas, en sus distintas épocas de germinación y crecimiento. La sequía agrícola sucede después de la sequía meteorológica y antes de la sequía hidrológica y suele ser el primer factor que  afecta la agricultura.

La sequía agrícola liga varias características de la sequía meteorológica (o hidrológica) a los impactos agrícolas, centrándose en la escasez de la precipitación, diferencias entre la evapotranspiración real y potencial, el déficit del agua del suelo, el agua subterránea reducida o los niveles del depósito, y así sucesivamente. La demanda del agua de la planta depende de condiciones atmosféricas que prevalecen, de características biológicas de la planta específica, de su etapa del crecimiento y de las características físicas y biológicas del suelo. Una buena definición de la sequía agrícola debe poder explicar la susceptibilidad variable de cosechas durante diversas etapas del desarrollo de la cosecha, de la aparición a la madurez.

Sin embargo, si la humedad de la tierra vegetal es suficiente para los requisitos tempranos del crecimiento, las deficiencias en humedad del subsuelo en este primer tiempo, pueden no afectar la producción final si se llena la humedad del subsuelo mientras que progresa la estación de crecimiento o si la precipitación satisface el agua que  la planta necesita.

Sequía Hidrológica. Esta se refiere a las insuficiencias en el agua superficial y subterránea. Esta sequía, no es apreciada de inmediato sino cuando las precipitaciones se reducen durante un largo tiempo y los niveles de los ríos, embalses y lagos disminuyen. Esta sequía suele ocurrir tras la sequía meteorológica y agrícola. Como en toda sequía, el clima es el primer factor que contribuye a esta sequía hidrológica. Los cambios en los usos de la tierra pueden alterar las características hidrológicas y por tanto incidir en la sequía hidrológica.

La sequía hidrológica se asocia a los efectos de períodos de déficit de la precipitación en el abastecimiento de agua superficial o subsuperficie del suelo.   Las sequías hidrológicas son generalmente fuera de fase, se retrasan a la ocurrencia de sequías meteorológicas y agrícolas. Toma en cuenta además de las deficiencias de la precipitación,  los componentes del sistema hidrológico tales como humedad del suelo y niveles del agua subterránea y del depósito.

Consecuentemente, estos impactos son fuera de fase con impactos en otros sectores económicos. Por ejemplo, una deficiencia de la precipitación puede dar lugar a un agotamiento rápido de la humedad del suelo que es casi inmediatamente perceptible a los agricultores, pero el impacto de esta deficiencia en niveles del depósito puede no afectar la producción de energía hidroeléctrica o las aplicaciones recreativas por muchos meses.

La diferencia de estos tres tipos de sequía se pone de manifiesto a través de los impactos que ocasionan. Cuando la sequía comienza, el sector agrícola es generalmente el primer afectado al estar ligado a la humedad del suelo; si la escasez de precipitaciones continúan, acabarán siendo afectados los consumidores que dependen del agua superficial o subterránea.

En la sequía no hay que olvidar, que ésta es provocada tanto por la propia escasez del recurso agua como por la diferente demanda que de ella se haga, es decir, habrá sequía cuando no se pueda satisfacer la demanda de agua con los recursos disponibles.

En el diseño y gestión de un sistema de abastecimiento de agua, hay que considerar y tener en cuenta la probabilidad y frecuencia de que ocurran periodos de sequía, valorando el riesgo que estos hechos pueden ocasionar.

Generalmente  la población entiende el concepto de la sequía, como un  período prolongado con  déficit de  precipitación dando como  resultado el daño extenso a las cosechas y  la pérdida de producción.

Para determinar el inicio de la sequía, es necesario especificar el porcentaje con que los acumulados de lluvias se desvían del promedio de precipitación o de una cierta otra variable climática sobre un cierto período. Esto se realiza comparando la situación actual con el promedio histórico, basado a menudo en un período de 30 años del expediente de precipitación.

El umbral identificado como el inicio de una sequía se establece generalmente algo arbitrariamente, más bien que en base de su relación exacta a los impactos específicos.

ALGUNAS FORMAS PARA DETECTAR LA SEQUÍA 

Tomamos en cuenta un patrón prefijado que nos permita evaluar, si existe o no, sequía en un determinado lugar. Para estos casos se puede utilizar operativamente un balance hídrico agrícola en el seguimiento a la sequía, también se pueden usar como elementos de indicación, las variaciones de la precipitación con respecto a la media o la norma. 

En tiempo diferido el estudio de la desviación típica, puede ser más concluyente al valorar la variabilidad de los datos.  El análisis y modelos del comportamiento de los anticiclones (altas presiones atmosféricas), en los distintos niveles de la atmósfera pueden contribuir a la detección de la sequía y pronóstico de la misma.

Otra forma de detección de la sequía puede ser la valoración de la relación P/ETP, que expresa a la precipitación (P) como una fracción de la Evapotranspiración Potencial (ETP). P/ETP, representa la cantidad máxima de humedad que, puede ser evaporada de la superficie del suelo y transpirada por la vegetación, si ésta existe.

LA SEQUÍA EN NICARAGUA.

En Nicaragua los períodos de sequía están altamente relacionados con la aparición del fenómeno El Niño, no obstante, no todos los  períodos de sequías, son producto de dicho fenómeno, sino de las alteraciones propias que se manifiestan en la circulación atmosférica.

Aunque en Nicaragua los acumulados de precipitación anual oscilan entre 750 mm en  la parte más secas hasta 4500 mm en los sectores con mayor precipitación acumulada, la Sequía se manifiesta con  diferentes grados de severidad, afectando particularmente a las regiones del Pacífico en donde los acumulados de lluvia anual oscilan entre 1100 mm y 1900 mm, la Región Norte con acumulados anuales entre 750 y 1800 mm y la Región Central con acumulados anuales entre 800 mm y 2000 mm, aunque no de forma generalizada.

Las características orográficas de las distintas regiones juegan un papel importante en la problemática de la sequía local.  Por un lado, la Región del Pacífico es cortada paralela a sus costas por la cadena volcánica de los Maribios, incidiendo sobre ella los vientos cargados de humedad que predominantemente vienen del E/NE, dejando la humedad a barlovento y provocando que el aire a sotavento llegue seco (efecto fohen), por otro lado, las Regiones Norte y  Central son predominantemente montañosas lo que determina comportamientos microclimáticos propios de dichas características.

ÁREAS SUSCEPTIBLES A LA SEQUÍA

Como resultado de las características propias de los procesos atmosféricos regionales que afectan el territorio nacional, así como de las alteraciones que sufre la circulación atmosférica en las áreas tropicales cuando se presenta el fenómeno de El Niño, es que las Regiones del Pacífico y Norte, tienden a presentar las mayores anomalías negativas en los acumulados anuales de precipitación, coincidentes con dicho evento.

Estudios de La Sequía en Nicaragua, indican que ésta se presenta principalmente en las Regiones del Pacífico,  Norte y Central de Nicaragua, en las cuales se concentran la mayor parte de las tierras que son utilizadas para la agricultura y que son susceptibles a la sequía. Las zonas con mayores frecuencias de déficit de precipitación, son el Pacífico Occidental, y parte del Pacífico Central (comprendido entre la costa del Pacífico, abarcando hasta las laderas de las sierras de Tepesomoto y las mesetas de Estelí y Estrada).

El comportamiento anómalo del régimen de precipitación, abarca también el Pacífico Central y Sur, hasta llegar a la cordillera Chontaleña en la Región Central; pero con menor intensidad respecto a las zonas anteriormente descritas.

Sin embargo, ha sido notorio que el comportamiento histórico de la precipitación en diferentes partes del territorio, ha cambiado, dejando entrever que la variabilidad climática generada por el ENOS y la tala de bosques son los principales factores que han incidido en tal cambio.

Con el fin de definir las áreas que han sido afectadas por las sequías provocadas por el ENOS se aplicó el método de los deciles Gibbs y Maher.

Al aplicar el método se encontró que los años o períodos considerados secos en los últimos 35 años son: 1972, 1976, 1977, 1982, 1986, 1987, 1991, 1992, 1993, 1994 y 1997, los cuales corresponden a los años en que el ENOS se ha hecho presente.

En la determinación de los meses secos, se observó que los meses más propensos a tener déficit de precipitación son: Mayo, Julio, Agosto y Septiembre. Hay que señalar, que no solamente los meses de los años secos o los meses de los años en que estuvo presente el ENOS, se consideran secos estadísticamente, sino que también en el análisis se encontró meses secos, en años que no correspondían con la presencia del ENOS.

Durante los años secos del período estudiado los meses que presentaron déficit de precipitación son Junio, Julio, Agosto, Septiembre y Octubre.

Además de los meses con déficit en los años secos, se presentan los años en que cada uno de los meses del período lluvioso han sido considerados secos, así como el total de años que corresponden a los eventos ENOS, y el total de años sin influencia del ENOS. 

Durante todos estos años y meses considerados secos, se determinó que las zonas de mayor frecuencias de afectación (déficit), son: el Pacífico Occidental, el Pacífico Central y la Región Norte en las tierras Altas del Interior, en segundo lugar el Pacífico Sur, Juigalpa y Jinotega. Por lo tanto, estas son las zonas en las cuales la sequía causa sus mayores efectos, ya que ocurre con mayor severidad; sobre todo cuando coincide con la presencia de un ENOS. Independientemente, de que éste no es un factor único para determinar la presencia de la sequía en Nicaragua, se puede afirmar sobre la base de los análisis realizados, que cuando el ENOS esté presente se esperarán anomalías negativas en el régimen de precipitación.

Con los resultados obtenidos al aplicar el método, se estableció un mapa que referencia los lugares con mayor amenaza de ser afectados por la Sequía Meteorológica a nivel nacional.

Para determinar la probabilidad de que la sequía afecte las distintas zonas de Nicaragua, se hizo una valoración de la distribución de la Sequía, para cada uno de los eventos que se han presentado en el período de 1971–2000 y se han establecido áreas comunes.

En el caso que nos ocupa, para determinar las áreas de amenaza por sequía, utilizamos los resultados de los deciles, de éstos, su frecuencia de mayor déficit y su probabilidad de que cada región del país, sea afectada por la Sequía.

Las delimitaciones de las áreas se hicieron a través del trazado de isolíneas, uniendo los puntos de igual valor, luego basándose en el número de estaciones utilizadas en cada región se calculó el porcentaje de cada clasificación, obteniéndose el siguiente Mapa de Sequía.

En estudios realizados utilizando escenarios climáticos de precipitación  normal, húmedo y seco para cada una de las regiones del país, se observó lo siguiente:

En la Región del Pacífico Nicaragüense, durante el período 1971-1998, de acuerdo a los valores anuales  de precipitación de los distintos escenarios,  se han presentado 9 años con acumulados de lluvia dentro  de los rangos del escenario normal de precipitación, estos años corresponden a 1974-75; 78; 80, 82,     83, 84, 85 y 1986; los años catalogados como húmedos, son  1971, 1973, 1979, 1981, 1988, 1993, 1995, 1996 y 1998. De estos años, 1973, 1993, 1995 y 1998, están catalogados como años bajo la influencia de EL NIÑO; y los años secos son 1972, 1976, 1977, 1987, 1989, 1990, 1991, 1992, 1994 y 1997. Nueve (9) de estos 10 años, han sido considerados como eventos EL NIÑO.

En la Región Norte, los años con las características del escenario normal son: 1971, 73, 74, 75, 78, 83, 86, 89 y 1990, de estos nueve años, cuatro de ellos se encuentran entre los años caracterizados como años EL NIÑO (1973, 83, 86 y 1990); los años húmedos son 1979, 80, 81, 82, 88, 93, 95, 96 y 1998, cuatro de los cuales (82, 93, 95 y 98) son considerados como años EL NIÑO; y diez de los 28 años, se ubican en el grupo de los años secos de acuerdo al rango de precipitación de este escenario; estos años son 1972, 76, 77, 84, 85, 87, 91, 92, 94 y 1997, ocho de los cuales pertenecen a los años influenciados con las características del evento EL NIÑO.

En la Región Central los años con las características del escenario normal son: 1974,  78, 79, 81, 86, 89, 90, 91, 94 y 97, de éstos diez años, cinco de ellos se encuentran entre los años caracterizados como años EL NIÑO (1986, 90, 91, 94 y 1997); los años correspondientes al escenario húmedo, son 1973, 75, 80, 82, 88, 93, 95, 96 y 1998, de éstos, 4 pertenecen a los catalogados como EL NIÑO (1973, 82, 93 y 1995) y los años pertenecientes al escenario seco en la región son nueve, estos años son 1971, 72, 76, 77, 83, 84, 85, 87, y 1992, seis de los cuales pertenecen a los años influenciados con las características del evento EL NIÑO.

Para la Región Atlántica, los años que corresponden a las características del escenario normal son: 1973, 74, 75, 78, 81, 82, 87, 90, 92 y 96, cinco de estos diez años se encuentran entre los años caracterizados como años EL NIÑO (1973, 82, 87, 90 y 1993); los años correspondientes al escenario húmedo, son 1971, 72, 76, 79, 80, 85, 86, 88 y 1993, de estos, 4 pertenecen a los años catalogados como EL NIÑO (1972, 76, 86 y 1993) y los años pertenecientes al escenario seco en la región son nueve, estos años son 1977, 83, 84, 89, 91, 94, 95, 97, y 1998, seis de los cuales pertenecen a los años influenciados con las características del evento EL NIÑO.

De acuerdo a la ubicación de los años EL NIÑO, en los distintos escenarios de precipitación; se observa una clara tendencia de que los acumulados de precipitación durante un evento cálido correspondan al escenario seco, este comportamiento se registra principalmente en las regiones del Pacífico, Norte y Central del país; mientras que en la región Atlántica su comportamiento es variable.

En la Región del Pacífico, las anomalías porcentuales de precipitación anual de cada uno de los años EL NIÑO, con respecto al promedio de precipitación anual del escenario normal, indican que los déficit más fuertes de precipitación registrados en la región, se han presentado en 1976 con un déficit de -34.5% (-516.0 mm); 1972, con -32.7% (-490.0mm) y 1977 con -26.5% (-397.0mm ); en 1997, el déficit anual de la región fue de -18.7% (-279.0mm); los meses con mayor probabilidad de ser  afectados por los déficit en los acumulados de precipitación mensual durante un evento EL NIÑO son Julio, Agosto, Septiembre y Octubre.

Los déficit más fuertes de precipitación registrados en la Región del Norte, se han presentado en 1972 con un déficit de - 19.0 % ..( -230 mm) y 1976, con - 18.0% (-214.0 mm). En 1997, el déficit anual de la región fue de -7.0% (-83.0 mm); los meses con mayor probabilidad de ser afectados por los déficit en los acumulados de precipitación mensual durante un evento EL NIÑO son Julio, Agosto, Septiembre y Octubre. Los efectos deficitarios en los acumulados de precipitación de Julio, Agosto y Septiembre, inciden en un comportamiento severo del periodo canicular de la región.

Los déficit más fuertes de lluvia registrado en la Región Central, han ocurrido en 1977 con un déficit de -19.0% (-312 mm); 1986, con -14.0% (-236.0 mm); 1972 con -12.0 % (-200.0 mm) y 1976 con -12.0% (-196.0 mm); durante el evento EL NIÑO de 1997, el acumulado anual de lluvia de la región, se ubicó en el rango del escenario normal de precipitación. En la región existe una alta probabilidad de que los meses a ser  afectados, por los déficit en los acumulados de precipitación mensual durante los  eventos EL NIÑO, sean Agosto, Septiembre y Octubre. Los efectos deficitarios en los acumulados de precipitación de Agosto y Septiembre, inciden positivamente en las condiciones de humedad requerida por los cultivos de la parte oriental de la región, debido a la alta pluviosidad que se registra en los sectores orientales de la región central.

Los déficit más fuertes de lluvia que se han presentado en la Región del Atlántico durante los eventos NIÑO, corresponden  a los años  de 1975, año en el cual se registra una anomalía negativa de -23.0 % (-638.0 mm); en 1994, la anomalía asciende al -14.0% (-369.0 mm); 1998 con -13.0% (-351.0 mm) y 1977 con -13.0% (-342.0 mm).

Durante el evento EL NIÑO de 1997, el acumulado anual de lluvia de la región, registró una leve anomalía de -5.0% (-142.0 mm). En la región Atlánticas los meses con mayor probabilidad a ser  afectados, por el déficit en los acumulados de precipitación mensual durante los eventos EL NIÑO, son Mayo, Junio Julio Agosto y Septiembre. Sin embargo excepto el mes de Mayo, en los restantes meses los déficit no son muy elevados; aunque estos déficit son de menor significancia si tomamos en cuenta la alta pluviosidad de la región.

El comportamiento deficitario mostrado para las diferente regiones de Nicaragua, muestra el desigual efecto de los eventos EL NIÑO, sobre las precipitaciones de las regiones del Pacífico, Norte y Central; con respecto a la Región del Atlántico.

El comportamiento de los acumulados de lluvias durante el evento cálido 1997-1998, fue muy consistente con los resultados de otros estudios realizados, que indican, la existencia de una mayor probabilidad para que los meses más afectados durante el primer año del evento sean los correspondientes a los del segundo subperíodo, principalmente y los primeros meses del año siguiente (Mayo – Junio); sobre todo en las regiones del Pacífico, Norte y la parte occidental de la región Central.

Sin embargo, estas anomalías negativas en los acumulados mensuales de precipitación durante los eventos EL NIÑO,  podrían no ser tan perjudiciales si se tomaran las acciones debidas, en cuanto a potencializar las áreas de siembra de los cultivos aptos, en aquellas zonas en las cuales, si bien es cierto que son afectadas por anomalías negativas de lluvia; éstas no serían tan perjudiciales, si tomamos en cuenta los valores de pluviosidad y los microclimas existentes en los distintos sectores, como lo son las parte más orientales de las regiones Norte, Central y la parte occidental de la región Atlántica central.

En el siguiente mapa se muestra como ejemplo las anomalías de precipitación en porcentajes registradas durante 1997, así como las anomalías en milímetros registradas en los trimestres de Mayo a Julio y Agosto  a Octubre de 1997.

 

 

En base a los estudios realizados para determinar as zonas afectadas por sequías, se han considerados 25 municipios como los más críticos, en donde las precipitaciones son inferiores a los 400 milímetros, tanto en el primer como en el segundo subperíodo lluvioso. Estos son los siguientes:

Departamento de Nueva Segovia : Municipios  de Santa María, Ocotal, Dipilto, Macuelizo, Mosonte y San Fernando .

Departamento de Madriz: Municipios de San Lucas, Somoto, Yalagüina, Palacagüina,  Totogalpa y  Telpaneca.

Departamento de Estela: Municipios de Condega, La Trinidad, Pueblo Nuevo y Estelí (Parte central).

Departamento de Jinotega: Municipio de La Concordia.

Departamento de Matagalpa: Municipios de San Isidro, Sébaco, Ciudad Darío y Terrabona.

Departamento de Boaco:   Municipios de Teustepe y San Lorenzo

Departamento de Managua: Municipio de San Francisco Libre y Tipitapa.

Existen otros municipios y sectores de los mismos que son afectados por las disminuciones de las lluvias que son:

NUEVA SEGOVIA: Ciudad Antigua, El Jícaro, Jalapa, Murra, Quilalí y Wiwilí de Nueva Segovia.

MADRIZ: Las Sabanas y San Juan de Río Coco.

ESTELÍ: San Juan de Limay.

JINOTEGA: San Rafael del Norte, Santa María de Pantasma y Wiwilí de Jinotega.

MATAGALPA: San Dionisio, Esquipulas, Tuma-La Dalia, San Ramón y Muy Muy.

BOACO: San José de Los Remates, Santa Lucia,  Boaco y Camoapa.

CHONTALES: Comalapa, Juigalpa, La Libertad, Acoyapa, San Pedro de Lóvago y Santo Tomás.

CHINANDEGA: San Pedro del Norte, San Francisco del Norte,Cinco Pinos, Santo Tomás del Norte, Somotillo, Villanueva y Chinandega.

LEÓN : Santa Rosa del Peñón, El Jicaral, Larreynaga, La Paz Centro, Nagarote, Achuapa y El Sauce.

MANAGUA:    Managua, Mateare, Ciudad Sandino, Ticuantepe, Villa Carlos Fonseca, El Crucero y San Rafael del Sur.

MASAYA: Masatepe, Nandasmo, San Juan de Oriente,Catarina, Niquinohomo, Tisma, Masaya, Nindirí, y La Concepción.

GRANADA:Granada, Diría, Diriomo y Nandaime.

CARAZO: La Paz De Carazo, El Rosario, Santa Teresa, La Conquista, Jinotepe, Dolores y Diriamba.

RIVAS: Buenos Aires, Potosí, Belén, Tola, Altagracia, Moyogalpa, Rivas,     San Jorge y San Juan del Sur.

Referencia básica:

Escenarios De Precipitación En Nicaragua Para Los Eventos El Niño, Con Categorías: Fuerte, Moderado Y Promedio, Con Base En  El Período 1971-1998.

Proyecto Mitigación de Desastres CRRH/CEPREDENAC Mejoramiento de la Capacidad Técnica para Mitigar los Efectos de Futuros Eventos de la Variabilidad Climática(El Niño).

Sequia Meteorologica  En Nicaragua

The Basics of Drought Planning: A 10-Step Process.  (http://enso.unl.edu/ndmc/handbook/10step/process.htm)

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Morales, Ma. Eugenia. 1998. Base de Datos Climatológicos de la Estación Agua Tibia. Programa Elemental de Asistencia Técnica-Alianza para el Campo. Guanajuato, Méx.

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