Resúmenes,
conclusiones y recomendaciones de
cinco importantes trabajos técnicos
publicados después del terremoto de Managua de 1972
(Traducciones:
Wilfried Strauch)
Brown, R.D., Ward, P.L., Plafker G. (1973). Geologic and Seismologic Aspects of the Managua, Nicaragua, Earthquake of December 23, 1972, US Geological Survey Prof. Paper 838
Conclusiones :La vasta destrucción y pérdida de vidas humanas por el terremoto del 23 de
diciembre de 1972, tuvo como causas las siguientes:
Ocurrencia del terremoto directamente debajo de la ciudad.
Pobre construcción de los edificios, la mayoría de taquezal y madera, con poca resistencia contra las fuerzas laterales, impuestas por la fuerte sacudida sísmica.
Desplazamiento directo en cuatro fallas superficiales paralelas que atravesaban el área de Managua.
Desde el punto de vista del riesgo por terremotos, posiblemente también en relación con el vulcanismo , Managua se ubica en una posición excepcionalmente peligrosa. Los datos geológicos y sismológicos existentes permiten las siguientes conclusiones:
Terremotos de magnitud similar a los de 1931 y 1972, pueden esperarse razonablemente, dentro de los próximos 50 años.
Algunos de estos terremotos estarán acompañados por fallamiento superficial, como en 1931 y 1972.
El peligro máximo, que resulta del fallamiento superficial, ocurrirá a lo largo de las fallas activas conocidas, de las cuales cinco ya han sido identificadas.
Es posible y hasta probable la ocurrencia de nuevo fallamiento superficial, en una zona ancha que incluye toda el área de la Managua actual.
Si otras condiciones se mantienen iguales, como el material de fundaciones, diseño y construcción, el daño máximo por la sacudida será controlado en gran medida por la proximidad de las estructuras a las rupturas superficiales; en caso de planos de fallas inclinadas, por la distancia del plano a la falla.
En relación con el daño, efectos geológicos secundarios, como deslizamientos, licuefacción y compactación, serán mucho menos significativos que la sacudida y el desplazamiento de las fallas.
La naturaleza y la distribución del fallamiento superficial son consistentes con un origen tectónico, para los terremotos de 1931 y 1972.
Las erupciones catastróficas en centros volcánicos cercanos presentan un peligro que puede ser tan alto como el de los terremotos; pero este peligro todavía no ha sido bien estudiado.
Un plan sano y económicamente factible de la
reconstrucción y del desarrollo para Managua, debería basarse en evaluaciones
de expertos de distintas disciplinas. Los especialistas de las ciencias de la
tierra, los ingenieros, los planeadores urbanos, los economistas y los
científicos en política, deberían desempeñar una función clave en las
decisiones que, en un largo plazo, controlarán el futuro desarrollo de la
ciudad. Se pueden llevar a cabo varias acciones simultáneas, de las cuales las
de mayor prioridad son:
Una planificación comprehensiva para el futuro de
Managua depende en primer lugar de cómo se entiende la amenaza geológica, y de
la manera cómo dicha amenaza podría afectar la vida humana. Los problemas del
diseño de un sistema de respuestas a las emergencias, así como los de la
construcción y los de la zonificación, quedan fuera del área de estudio de este
trabajo. No obstante, algunas
recomendaciones específicas que se pueden hacer en relación con los problemas
geológicos y sismológicos, son las siguientes:
Se requiere de una evaluación completa de la amenaza por terremotos, que sirva de base para los criterios locales de zonificación y de diseño estructural. Esto involucraría detallados estudios geológicos y sismológicos dirigidos a delinear fallas activas y a predecir los niveles de sacudida y aceleración que se pueden esperar en futuros terremotos. Se deberían considerar otros peligros geológicos potenciales, como la posibilidad de daños por deslizamientos, para facilidades existentes y planeadas, por ejemplo, la planta de bombeo de agua en la laguna de Asososca.
El peligro por erupciones volcánicas catastróficas debería ser evaluado. Esto podría incluir estudios geológicos detallados para deducir la historia eruptiva de los volcanes en el área de Managua, y un monitoreo geofísico para determinar el estado presente de su actividad.
Las facilidades del servicio subterráneo, como la tubería de agua potable y de aguas negras, las líneas eléctricas y telefónicas, deberían ser instaladas de manera que se reduzca la cantidad en las distintas zonas por donde cruzan las fallas activas. Donde esto no se pueda evitar, se debería prever un diseño que contemple la posibilidad de desplazamientos en las fallas, en un nivel como el ocurrido en 1972, para evitar daños mayores a ese tipo de infraestructura.
Las facilidades críticas y de emergencia, como hospitales, estaciones de bomberos, policía, plantas de energía, escuelas y edificios importantes del gobierno, deberían ser ubicadas muy lejos de las fallas activas conocidas y, si es posible, fuera de la zona donde prevalece el fallamiento superficial.
Una planificación para la mitigación de desastres por futuros terremotos debería ser realizada y revisada periódicamente. Los terremotos de 1931 y de 1972 ofrecen patrones que deberían ser integrados en estos planes. Especialmente importantes son el rumbo de las fallas, el tamaño y el tipo de desplazamiento; la ruptura de tuberías de agua y el peligro de incendios después del terremoto, por el movimiento en las fallas, y como consecuencia de las mismas rupturas.
Estudios geo-científicos regionales deberían ejecutarse a largo plazo, para evaluar sitios en Nicaragua, adecuados para el futuro crecimiento y desarrollo. Estos deberían incluir investigaciones geológicas de campo y el monitoreo de los procesos sísmicos y volcánicos.
Trabajo 2:
Schmoll, H.R., Krushensky, R.D., Dobrovolny, E.(1975). Geologic Considerations for Redevelopment Planning of Managua, Nicaragua, Following the 1972 Earthquake, US Geological Survey Profesional Paper 914, 1975
Resumen :El área de Managua ha sido dividida en zonas, cada
una de las cuales es dominada por un sistema de estructuras geológicas
lineales; esto incluye fallas, fracturas y lineamientos que tienen el mismo
rumbo. La estructura geológica en cada una de estas zonas muestra
características diferentes, aunque comparten cierta probabilidad de
experimentar la continuación del fallamiento, acompañada de actividad sísmica.
La zona de Tiscapa parece ser la más probable para
una futura actividad, puesto que manifiesta una frecuencia mayor para la
ocurrencia de eventos sísmicos; las demás zonas probablemente también
experimentarán alguna actividad en el futuro, inclusive de mayores magnitudes,
pero con menor frecuencia de ocurrencia. De modo que, desde el punto de vista
de un futuro fallamiento y de una futura actividad sísmica, no podemos
recomendar ninguna zona que sea un sitio idóneo para el desarrollo de la ciudad
de Managua, pues ninguna presenta condiciones mejores que las otras.
Sería deseable monitorear continuamente la
actividad sísmica (incluyendo los microsismos) en cada una de estas zonas,
particularmente a lo largo de las fallas conocidas y asociadas con ellas. Este monitoreo podría ayudar a detectar si
algunas de estas zonas son más activas que otras, si estas zonas de estructuras
lineales tienen niveles de sismicidad predecibles, y, por lo tanto, si algunas
zonas se presentan más favorables para el desarrollo de la ciudad, que otras.
Con base en el estudio presente, no es posible hacer ese tipo de predicciones.
Managua y sus alrededores están sujetos a la
presencia permanente de una amenaza por los efectos de actividad sísmica y
volcánica. No obstante, los materiales geológicos del área no presentan mayores
problemas para el desarrollo.
Se debería esperar una reactivación del vulcanismo
que sobrepase los niveles recientes que se expresan en la actividad fumarólica.
No es posible predecir el tipo de actividad y el momento de la ocurrencia de
estos eventos. La deposición de ceniza y piroclastos es la actividad de mayor
probabilidad. Sin embargo, es posible que esta actividad no cause la pérdida de
muchas vidas, aunque el daño a las propiedades podría ser cuantioso. Las
erupciones de lava destruirían propiedades en una parte del área; los flujos de
lodo o nubes ardientes son poco frecuentes, pero posibles, y existe la
posibilidad de que ocurran, provocando grandes pérdidas humanas y materiales.
Cualesquiera de estas actividades volcánicas pueden hacer inhabitables muchas
partes del área, al menos temporalmente.
Los materiales geológicos locales, por lo general,
tienen una notable capacidad para las fundaciones de los edificios. En su
respuesta a los choques sísmicos, se comportan probablemente más como las rocas
sólidas y menos como el aluvión blando; los suelos, en este sentido, no
presentan problemas. En toda el área, los depósitos se encuentran cortados por
muchas fallas y estructuras geológicas relacionadas. Estas estructuras son
testimonios de una larga historia sísmica, ocurrida antes que el hombre
comenzara a hacer registros de ella. Los terremotos registrados demuestran que
los sismos son frecuentes, y no hay evidencias para suponer una disminución de
los mismos.
En la zona de Managua, en unas partes del área más
que en otras, se presentan evidencias claras de la sismicidad continua que ha
prevalecido. El movimiento probablemente ocurrirá en toda el área, a lo largo
de las fallas existentes o en algunas nuevas. En los alrededores de Managua podrían ocurrir terremotos mayores que
en el centro de la ciudad, aunque posiblemente de menor duración. Partes del
área de Managua podrían estar sujetas a diferentes tipos de actividad
volcánica. Existen variaciones en la distribución y el espesor de los material
geológicos. No podemos asegurar que alguna parte sea significativamente más
adecuada para el desarrollo urbano, que otra. Probablemente, Managua es la
ciudad menos indicada de Nicaragua, para la ubicación de una gran ciudad.
Las autoridades responsables deberían considerar dos alternativas:
Reubicar Managua hacia otra parte de Nicaragua o
Reconstruir la
ciudad, parcialmente en su actual sitio, y en el área definida en este estudio.
Debido a que la ubicación actual de Managua es geológicamente peligrosa, se había propuesto su reubicación en otra parte de Nicaragua. La selección de ese nuevo sitio implica que éste tenga buenas condiciones geológicas y facilidad para los servicios, como agua potable, accesibilidad, terreno adecuado, y otros aspectos de importancia para una ciudad grande. Se han propuesto dos áreas como posibles ubicaciones. Estos sitios fueron estudiados brevemente, sólo como reconocimiento. El primero es en la carretera entre Teustepe y Monte Grande, y el segundo es en las planicies de Darío.[1]
La autorización para nuestro estudio no incluyó la investigación de sitios alternos; sin embargo, recomendamos que se establezcan criterios para su búsqueda. Estos deberían incluir no sólo el marco geológico, sino también todos los aspectos relacionados con la instalación de una ciudad grande y moderna, debido a que:
La reubicación de Managua requiere de mayores recursos financieros que aquéllos que, razonablemente, puedan ser accesibles en un futuro cercano.
Ningún movimiento de esta naturaleza, aun económicamente posible, debería hacerse sin la certeza completa de la superioridad del nuevo asentamiento sobre el actual, con la finalidad de valorar los costos que implicaría.
Ningún sitio fue claramente identificado o podría ser identificado, sin investigaciones costosas y de larga duración.
Es probable que la reconstrucción realmente se haga en el lugar de la actual ciudad de Managua y sus alrededores. Las siguientes recomendaciones tienen validez para ello y para el desarrollo de toda Nicaragua:
Debería evitarse la construcción sobre las zonas de fallas conocidas.
Las zonas falladas deberían reservarse para uso de baja intensidad, como espacios abiertos para la recreación.
En lugares donde no se pueda evitar el cruce de facilidades de servicio con las fallas conocidas, o donde los edificios tengan que ubicarse sobre ellas, el diseño debería prever una posible acomodación para el anticipado movimiento horizontal y vertical, así como para los choques sísmicos.
La actividad sísmica en las zonas de las fallas (de Managua, W.S.) debería ser monitoreada continuamente.
En conjunto con el monitoreo sísmico de las zonas de las fallas de Managua, el mapeo detallado de las fallas debería continuarse, usando perforaciones y métodos geofísicos, para definir más claramente la ubicación y la existencia de las fallas conocidas y para detectar la existencia de fallas desconocidas.
La actividad sísmica de los volcanes distantes y cercanos debería ser registrada continuamente, así como sus variaciones de temperatura y otras observaciones, que evidencien el movimiento de magma. Esto permitiría acumular un banco de datos que podría servir para la predicción de erupciones, mediante la observación de los cambios físicos en los volcanes.
Una red nacional de estaciones sísmicas debería ser instalada en sitios seleccionados.
Se debería aclarar que en una zona como Managua, cualquier estudio geológico quedaría sin efecto, sin la atención adecuada hacia la descentralización de los servicios públicos, la formulación de códigos de construcción apropiados y la cuidadosa supervisión de las prácticas de la construcción.
Trabajo 3 :
Earthquake Engineering Research Institute
Reconnaissance Report Managua, Nicaragua Earthquake of Managua 23, (1972), Oakland, California, Mayo de 1973.
Resumen y Conclusiones
El
movimiento del suelo por el terremoto provocó enormes daños en la mayor parte
de Managua. De manera general, las estructuras modernas, bien diseñadas, que no
estaban situadas sobre las fallas, sufrieron menos destrucción. El fallamiento
superficial acompañó al terremoto a lo largo de al menos dos fallas mayores y
varias de menor extensión. Las trazas de las fallas mayores fueron marcadas por
complejos de fracturas del suelo, que predominantemente expusieron un
desplazamiento lateral izquierdo. Las zonas del fallamiento superficial
tuvieron un rumbo Suroeste, desde el lago de Managua, atravesando la parte
occidental de la ciudad.
Diferentes
corredores del daño corresponden al trazo de las fallas; se evidenciaron
ciertas diferencias en la severidad de los daños, en las estructuras de las
construcciones situadas directamente sobre la falla, y en estructuras similares
que no estaban ubicadas sobre ella. De
manera general, podemos afirmar que los factores dominantes que contribuyeron
al gran número de muertos y a la gran pérdida de propiedad fueron el efecto
combinado de:
El diseño y la construcción de muchas estructuras, especialmente de las casas viejas
La ubicación de las estructuras y edificios sobre las fallas activas
La interrupción y destrucción de facilidades críticas, inclusive de la
distribución de agua y energía, del sistema de combate contra incendios y de las
facilidades médicas.
Desde
el punto de vista geológico, Managua puede ser reconstruida en el mismo lugar y
no hay necesidad de abandonarla. No obstante, creemos que deberían tomarse
medidas de precaución para asegurar que no vuelva a ocurrir otro desastre
comparable. Estas medidas deberían incluir las siguientes consideraciones
geológicas:
Investigaciones geológicas para determinar la ubicación y naturaleza de las fallas activas en el área de Managua. Estos estudios deberían ser incluidos en las consideraciones sobre la restauración de la ciudad y su futuro planeamiento y desarrollo.
Las estructuras grandes deberían ser reubicadas, especialmente los servicios hospitalarios, que se ubican a lo largo de las fallas activadas durante el terremoto del 23 de diciembre de 1972.
Los sistemas de servicios, tales como la distribución del agua potable, deberían evitar cruzar las fallas activas. En casos en donde sea estrictamente necesario, estas facilidades deberían ser diseñadas para acomodarse a los desplazamientos de las fallas, o para realizar una reparación rápida en el lugar.
Las regulaciones de zonificación, basadas en detallados estudios geológicos e ingenieriles, deberían ejecutarse, para evitar el desarrollo en áreas potencialmente peligrosas.
La investigación geológica debería completarse con la evaluación de la ubicación,
la extensión y la naturaleza del peligro por deslizamientos de tierra. Los
resultados de estos estudios deberían integrarse en las futuras regulaciones de
zonificación.
Estas consideraciones geológicas deberían ser coordinadas con otros estudios y evaluaciones, inclusive la ingeniería del suelo, la ingeniería estructural, y la planificación.
Trabajo 4 :
Woodward-Clyde
Consultants (1975). Investigation
of active faulting in Managua, Nicaragua, and vicinity, Managua, 1975.
(Nota : VIMPU = Las funciones del VIMPU las comparten en la
actualidad la Alcaldía de Managua y el INETER. Las funciones del Instituto
Geográfico Nacional -IGN -corresponden al INETER)
Conclusiones :
Aun con la alta densidad de fallas en Managua, es posible encontrar áreas relativamente libres de fallamiento. Los desplazamientos en las fallas ocurren repetidamente en los mismos sitios y en las zonas de fallas mapeadas; probablemente sean las ubicaciones susceptibles de rupturas de la superficie.
Las fallas en el área de Managua pueden ser irregulares y con ramales. Estuvo fuera del alcance de este estudio, ejecutado para fines de planificación, definir la localización de estas fallas con la precisión necesaria para la ubicación de estructuras.
En general, las fallas están hechas de discontinuidades en echelon; por eso, una sola zanja exploratoria dentro de una zona de fallas puede fracasar en revelar las evidencias del fallamiento.
Existe un número significativo de fallas en el área de Managua, que no presentan manifestaciones en la superficie y pueden localizarse sólo con evidencias sub-superficiales. Por eso, la ausencia de fallas en una determinada área en el mapa de amenazas, no necesariamente significa que no existan en dicha área.
Dependiendo de la edad y de la naturaleza de los depósitos sedimentarios en una determinada área, es posible que la evidencia del fallamiento sea muy profunda o muy oscura.
Las zanjas profundas en suelo no consolidado o en aluvión, sin medidas de seguridad adecuadas, pueden ser muy peligrosas.
Los resultados de los estudios geológicos ejecutados en sitios de construcción servirán de base para la revisión del mapa de amenazas por fallas, permitirán conocer si se fundaron en trabajos adecuados y si se presentaron en mapas con escala apropiada.
Las distorsiones en el mapa no controlado de foto mosaico, que se usó para plotear el mapa de fallas, limitan la exactitud con que se dibujaron las líneas, la ubicación de fallas y los datos relacionados. Se requiere de un mapa más exacto.
Los resultados con zanjas exploratorias en los numerosos sitios propuestos para el desarrollo, mostraron que los elementos delineados en la foto-interpretación como probables fallas, generalmente lo eran.
Los resultados de zanjas exploratorias indicaron que una parte sustancial del graben de Tiscapa es libre de evidencias de fallas y de rupturas superficiales por fallas.
Todavía existe incertidumbre potencialmente significativa en relación con la localización de secciones de los bordes de las fallas Estadio, Tiscapa y Chico Pelón.
Existe la posibilidad que una o más fallas activas puedan existir en el centro de Managua. La exploración sub-superficial de estas estructuras quedó fuera del alcance de este trabajo.
La zona de la falla San Judas, en la cual ocurrió desplazamiento durante el terremoto de 1972, está presente en el área de Satélite Sureste. Esta falla tiene ramales, es muy irregular y muy ancha en algunas partes.
Una falla aparentemente menor está presente en el área de Satélite Sureste. Pueden existir ramales no reconocidos en esta área.
Una falla menor se encontró en el área Satélite Noreste. Los resultados de la foto- interpretación sugieren que otras fallas pueden existir.
El alcance del estudio de Managua no permitió la investigación de todas las posibilidades.
Recomendaciones
El proceso del desarrollo urbano y la reconstrucción en el área de Managua debería continuar; a los dueños de las propiedades se les debería proporcionar asesoría geológica y de planeación.
La planificación para la reconstrucción debería guiarse por el mapa preliminar de amenazas por fallas, en conjunto con la matriz de planificación.
Para que exista concordancia con la matriz de planificación, el VIMPU debe continuar exigiendo estudios detallados de fallas, con un zanjeo denso, antes de extender permisos para construir en sitios específicos.
Las fallas señaladas no deberían eliminarse del mapa de amenazas por fallas sólo a partir de un zanjeo singular; se debería obtener evidencia con una serie de zanjas ampliamente distribuidas.
Es importante incluir el zanjeo en la investigación geológica de sitios de construcción propuestos, aun si estos sitios se ubican en áreas sin fallas mapeadas.
El VIMPU debe exigir que se evacúen las zanjas exploratorias en profundidades apropiadas, y que se limpien y cepillen cuidadosamente las paredes de las zanjas, para revelar y acentuar cualquier evidencia de fallamiento. El grupo de geólogos del VIMPU debe continuar inspeccionando las zanjas en el campo, antes de aceptar los reportes geológicos correspondientes.
El gobierno de Nicaragua debería adoptar y reforzar las regulaciones sobre la seguridad de zanjeo.
El VIMPU debe institucionalizar y mantener un programa continuo de revisión de los mapas de amenaza por fallas, con base en los reportes geológicos enviados a esta institución y en datos obtenidos por el propio grupo de geólogos del VIMPU. Tales reportes deberían incorporarse en un archivo abierto y accesible al público.
El VIMPU debería trabajar en cooperación con el Instituto Geográfico Nacional (IGN) para construir y publicar un ortofotomapa exacto de Managua y sus alrededores.
Sin limitar la libertad de selección de áreas para el futuro desarrollo, sería preferible evitar aquéllas en donde el mapa de amenaza por fallas indica una densidad relativamente alta de ellas.
El VIMPU, por investigaciones detalladas en los sitios, puede considerar la ubicación de estructuras no críticas en estas áreas del "graben" que fueron señaladas, como libres de ramales de fallas.
Se sugiere reexaminar la factibilidad de ejecutar investigaciones adicionales de zanjeo, cruzando estas fallas, para fines de planeamiento.
Se debería estudiar la factibilidad de una zanja exploratoria que pase por todo el centro de la ciudad de Managua. Esta zanja podría servir para otras utilidades después de terminar la investigación geológica.
Se debería investigar la factibilidad de mover el área de Satélite Suroeste hacia otra área geológicamente más favorable. Si eso no es posible, se deberían ejecutar zanjas exploratorias antes de seleccionar sitios de construcción.
Antes de la selección final de sitios de construcción, se debería delinear con más exactitud la ubicación de esta falla, a través de zanjas adicionales de exploración.
La localización y actividad de estas fallas deberían ser investigadas con zanjas adicionales. La posibilidad de la existencia de otras fallas debería investigarse a través de zanjas exploratorias ubicadas apropiadamente.
Trabajo 5 :
Hradecky
et al. 1997. Estudio Geológico y Reconocimiento de la Amenaza Geológica
en el Área de Managua,
CGU/Praga e INETER/Managua, Diciembre de 1997,
Resumen Ejecutivo
Nota : Lo siguiente es solamente
una parte del resumen ejecutivo del reporte.
Los
objetivos principales del estudio fueron: la elaboración de una nueva columna lito-estratigráfica para la ciudad de Managua, un análisis de evolución
dinámica del relieve y el estudio de los procesos de meteorización y de
formación de los suelos. A partir de la evaluación de estos datos y del punto
de vista de la geología se pudieron reconocer los diferentes tipos de amenazas
naturales (sísmico, volcánico y exógeno) a los cuales está expuesta la ciudad
de Managua.
Se
pudo determinar una composición tholeitica o basaltica para las ondas piroclásticas (base-surge), cuyos espesores y extensión son extraordinarios.
Estos productos son testigos de erupciones hidromagmáticas, involucrando magma
ácido. Las escorias tienen composición básica, generalmente basalto y tholeitas, mientras que de composición ácida son las pómises de Apoyo y Apoyeque.
Las rocas producto de la Caldera La Mina, ubicada sobre el lineamiento Miraflores-Nejapa, son básicas y relacionadas a eventos muy explosivos, de
caída pliniana.
Todos
las rocas piroclásticas que forman el subsuelo de Managua han sido el producto de
eventos volcánicos específicos y fueron depositados durante erupciones
altamente explosivas; esto confirmaron los resultados de los análisis químicos.
Se ha podido establecer que antes del actual complejo volcánico de Masaya
existían centros volcánicos y calderas explosivas que depositaron escorias,
cenizas y tobas co-ignimbritas, base-surge, flujos piroclásticos e ignimbritas.
Sobre
la base de este estudio de evolución del relieve se reconocieron en el área de
Managua 6 diferentes unidades morfoestructurales:
Centros volcánicos recientes y subrecientes
Restos de fallas estructurales (relacionadas a movimientos tectónicos) sobre las sierras de Mateare y Managua
Depresiones tectónicas con relieve policíclico
Zonas con relieve tectónico
Sistemas de cuestas sobre las acumulaciones volcánica más recientes
Planicie volcáno-sedimentaria de
Tipitapa.
Estas
unidades son el resultado de la evolución volcano-tectónica y exodinámica que
se desarrolló por etapas a partir del Plio-Pleistoceno hasta el Reciente. Se
presume la existencia de bloques tectónicos caóticamente arreglados formados
por rocas de los grupos Las Sierras, Estrella, Las Nubes y Mateare que forman
el basamento sobre el cual se acumularon las rocas piroclásticas.
Una
parte del estudio está dedicada a los diferentes tipos de amenazas geológicas
en el área: sísmicas, volcánicas y exógenas. Por lo que concierne el riesgo
sísmico es oportuno no planificar en las depresiones tectónicas ni en valles
tectónicas y erosivas. En estas áreas
se supone la existencia de zonas potencialmente sísmicas. Así como sujeta a
subsidencia son los márgenes de las cuestas, causada por erosión subterránea
intensiva en las escorias y pómez. Zonas de alto riesgo sísmico son a lo largo
de la falla Recreo, Mateare, Cofradía, lineamiento Miraflores-Nejapa y en la
caldera de volcán explosivo Apoyeque.
Las
acumulaciones de escorias y pómez, que se han encontrado en gran parte de la
ciudad, sobretodo en su centro y en el sector suroeste, demuestran que en
pasado se han dado erupciones plinianas fuertes en los centros volcánicos de
Masaya, Apoyeque y Miraflores-Nejapa y no se excluye la repetición de la
actividad volcánica a escala similar. La ciudad se vería expuesta a la caída
potente de piroclástos gruesos y ceniza pesada. Depósitos de las ondas piroclásticas se encontraron en la parte oriental de la ciudad. Además de estos centros volcánicos no se
excluye la reactivación de centros tipo Chico Pelón y Calvaria, o la creación
de nuevos centros volcánicos - en las fallas geológicas principales.
El
riesgo de tipo exógeno es relacionado a procesos de erosión de las rocas piroclásticas sueltas y de los suelos
fósiles, cuyo material puede ser fácilmente erosionado y movilizado durante las
lluvias, y luego ser depositado en las depresiones tectónicas donde se acumulan
en forma de conos coluviales. En muchos casos los cauces son bastante profundos
pero no tienen capacidad suficiente a transportar este material y se forman
flujo d lodo que inundan la ciudad. Los movimientos de ladera son limitados a
las paredes de las calderas de Masaya, mientras que otro problema es
representado por la erosión subterránea en el material piroclástico suelto que
puede producir subsidiencia de algunos horizontes.