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3.2. Efectos del terremoto en El Salvador del 13 de enero, 2001

 

Wilfried Strauch, Graziella Dévoli, Griselda Marroquín, Emilio Talavera

 

1. Afectación general

 

Según cifras que se publicaron en el INTERNET (www.coensv.50megs.com) poco antes de elaborar este informe, aproximadamente 1 millón de ciudadanos de El Salvador estaban damnificados por el desastre (ver estadística).

Durante el viaje a El Salvador y sitios específicos, así como durante el regreso a Nicaragua, se pudo apreciar en diferentes sitios los efectos macrosísmicos del terremoto. También se obtuvo información preliminar de los registros acelerográficos, con acelerógrafos analógicos SMA-1, en El Salvador. Datos importantes fueron proveidos por el registro acelerográfico de la estación sísmica de GESAL, Berlin. Además nos informamos en los periódicos locales que publicaron ampliamente sobre las zonas afectadas.

Según el CIG, la aceleración en San Salvador alcanzó 0.4 g en San Salvador. En Santa Tecla, cerca del sitio del deslizamiento en Las Colinas, la aceleración alcanzó 0.6g. El único acelerograma digital que pudimos obtener y que se registró en la Central Sísmica del campo geotérmico en Berlin, presenta una aceleración máxima de 0.46 g y la duración fue de más de 25 segundos.

Estos valores de aceleración y duración sobrepasan en mucho los valores máximos registrados instrumentalmente en los terremotos de Managua, 1972 y San Salvador, 1986. Importante para el grado de la destrucción fue seguramente la larga duración de la aceleración encima de 0.1 g, que alcanzó los 25 segundos. En comparación, el terremoto de Managua generó en la estación acelerográfica de la refinería, a 4 km de distancia epicentral, solamente 4 segundos de duración con aceleraciones encima de 0.1 g.

Un detalle importante, es que la capital del país quedó intacto, no hubo mayores problemas en las construcciones de esta ciudad. Algunos edificios presentaron daños estructurales, pero sin colapsar. Estos edificios se deshabitarán.

El sistema de comunicación, inclusive telefonía celular, y la energía eléctrica colapsaron y quedaron sin funcionar en algunas zonas durante horas y hasta días, después del terremoto.

Mayores destrucciones ocurrieron en las zonas rurales de El Salvador, especialmente en una franja al Sur de la cadena volcánica. Algunos ciudades y pueblos, especialmente Comasagua y San Agustín, los sitios que visitamos, fueron completamente destruidos. Aparte de la mala calidad de las construcciones, otro factor importante para el alto nivel de destrucción fue probablemente una considerable amplificación de las ondas sísmicas por capas de suelo suelto y por efectos topográficos. Pensamos que la ceniza volcánica en la “Tierra Blanca” de El Salvador es un suelo muy desfavorable en relación con el peligro sísmico. Esto se observó por ejemplo, cuando nos acercamos a Comasagua, llegando desde la costa del Pacífico en una carretera de tierra. Esta carretera casi no fue afectada por el terremoto hasta poco antes de llegar a la ciudad, donde comenzaron presentarse derrumbes y fisuras en el suelo. El efecto topográfico pudo haber influenciado porque la ciudad se encuentra en la cima de una colina y en los lados hay profundos valles de erosión. Las casas destruidas eran de adobe y bloques. Los muros de bloques no tenían  soporte horizontal. El Centro de Salud desde afuera parecía intacto, pero cuando entramos vimos que la ligera construcción de acero se había movido demasiado, elementos divisorios de Plywood o Plycem y gran parte del techo de Plycem cayeron. Milagrosamente, en esta ciudad solo murieron 8 personas. Pocas casas quedaron habitables. Algunas de ellas de concreto o bloques, reforzado con vigas antisísmicas. En pie quedaron solo casas de construcción ligera  y de madera. En muchas casas, a primera vista bien hechas, observamos graves errores de construcción. Se notó la falta de conexiones entre las paredes, las vigas antisísmicas con poco hierro, y falta de un basamento sólido. Similar, aunque menos obvio, se observó la afectación por la combinación de aceleración fuerte y larga duración, mala construcción y suelo suelto en San Agustín, también completamente destruido.

(Ver fotos 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, )

2. Respuesta de estructuras

En todos los sitios visitados, y especialmente en la capital San Salvador, se observó claramente que casas o edificios grandes, hechos de concreto o cemento, sobrevivieron bien este terremoto. Hay que mencionar que el terremoto que destruyó parte de San Salvador en 1986, llevó a la implementación de un nuevo código de construcción, lo que obviamente tuvo buenos resultados en la capital.

 

En las áreas rurales la situación es contraria, muchas casas todavía son de adobe o taquezal lo que llevó a la amplia destrucción. Impresionante fue la destrucción de ciudades completas como Comasagua, como consecuencia de los errores cometidos en el proceso de construcción.

 

2. Efectos secundarios

Mientras la destrucción física ocurrió en un área muy grande y muchas casas fueron destruidas por el propio efecto sísmico, relativamente pocas personas murieron por colapso de casas o edificios. Fueron efectos secundarios como deslizamientos y derrumbes los que causaron el mayor número de muertos.

 

3. Deslizamiento desastroso en Las Colinas

Solamente el deslizamiento en Las Colinas causó casi 600 muertos (el número real de los muertos todavía no se conoce con seguridad), en una colina de aproximadamente 400m de altura y muy inclinada destruyó 6 cuadras de un barrio ubicado al pie del cerro. El deslizamiento fue causado por la alta aceleración de larga duración. Dado que el suelo en esta área parece muy seco (ceniza volcánica) no se entendía al inicio, que la zona de destrucción estuviera cubierta por lodo. Se piensa que las capas de suelo más húmedas sufrieron un tipo de licuefacción, fueron expulsadas del estrato y alcanzaron las casas. El material seco encima de estas capas se deslizó se dio el derrumbe del resto de la colina. El deslizamiento ocurrió en una zona donde  la topografía deja ver que fenómenos similares han ocurrido anteriormente. Posiblemente, la existencia de fallas geológicas que atraviesan esta zona y que debilitan la estructura del material,  fue el factor decisivo para la ocurrencia del desastre en este mismo lugar.  Se recuerda que el deslave en el volcán Casita (Nicaragua, 1998) fue disparado por lluvias extremas y las fallas tectónicas también fueron determinantes para su ocurrencia.

Se observa que en muchos lugares de El Salvador, las urbanizaciones y asentamientos tienden a acercarse cada año más a las colinas, como por ejemplo en el pie del Volcán de San Salvador, donde existen no solamente peligros por deslizamientos en la pendiente sino también una alta amenaza volcánica. Faltan regulaciones técnicas que consideren el peligro por deslizamientos. La urbanización en Las Colinas fue desarrollada en contra de la alcaldía de la ciudad y desestimando las preocupaciones de muchos técnicos nacionales que se oponen a la urbanización desenfrenada hacia áreas amenazadas por deslizamientos, deslaves y erupciones volcánicas.

G. Dévoli participó durante tres días en el estudio geológico preliminar del fenómeno, un informe más completo de este trabajo puede obtenerse en la Dirección General de Geofísica de INETER.

 

4. Réplicas

Después del terremoto se registraron miles de réplicas. Durante nuestra estadía en San Salvador se sintieron algunos, que fueron registrados por el equipo acelerográfico instalado por INETER.  Dado que la ocurrencia de las réplicas, era bastante desconocido, la misión técnica de INETER explicó en los diferentes encuentros sostenidos con las autoridades de Gobierno, que debían esperar sismos (réplicas), con magnitudes de 6 o mayores, los cuales podían ocurrir semanas y meses después del terremoto mayor.

 

5. Disparo de actividad sísmica o volcánica en la cadena volcánica de El Salvador

Aproximadamente 12 horas después del terremoto en El Salvador, comenzó un enjambre sísmico en el Volcán Apoyeque, a 12 km de Managua que generó el 17 de enero un sismo de magnitud 5.0. Vía telefónica recibimos rumores de El Salvador sobre el aumento de la actividad sísmica y volcánica en este país después del gran terremoto.

Según registros de la red sísmica de Nicaragua, realmente ocurrió un aumento de la sismicidad en el Sureste de El Salvador. Durante nuestro viaje esta observación fue confirmada por el CIG, aunque no pudieron presentar mapas de sismos o listas de eventos dado que el procesamiento de datos no estaba al día. También la Central Sísmica del GESAL en Berlin habló de un aumento de la actividad sísmica en los alrededores.

Una supuesta activación del volcán Santa Ana no se confirmó. Vulcanólogos del CIG y del USGS visitaron el volcán y reportaron que se mantenía igual que meses anteriores. No existe vigilancia sísmica sobre los volcanes en El Salvador.