4.4. Visita a la Comunidad de Jiquilillo, Chinandega. 29 de septiembre del 2005

Armando Saballos

 

El día miércoles 28 de septiembre del corriente año, realicé una visita de campo a la comunidad de Jiquilillo, junto con Mauricio Rivera (Director de Relaciones con la Comunidad) y Domingo Araúz (Consejal), ambos trabajadores de las Alcaldías de El Viejo y Chinandega.

 

Jiquilillo pertenece al municipio de El Viejo, Departamento de Chinandega, y se encuentra ubicada aproximadamente en las coordenadas geográficas siguientes: Latitud: 12.736058º N y Longitud: 87.444647º O

 

La comunidad de Jiquilillo, que depende enteramente de las actividades pesqueras, se encuentra extremadamente alarmada por el avance paulatino del mar tierra adentro. Menciona el líder comunal, Zoilo Reyes, que desde el tsunami de 1992, el mar ha avanzado más rápidamente (estiman alrededor de 150 a 200 m, desde entonces) que en años anteriores, y que en este año el avance ha sido más acelerado.

 

La mencionada comunidad, le ha solicitado una reubicación de 115 familias a la Alcaldía de El Viejo hacia un sector muy cercano al que se encuentran actualmente. Muchas casas han tenido que ser removidas debido al citado fenómeno, y a como pueden ver en las fotos siguientes, muchas palmeras de coco se están cayendo debido a que sus raíces han sido socavadas por el oleaje.

 

Fotos 1. Palmeras de coco, a las orillas de la playa de Jiquilillo, con las raíces al descubierto y otras ya derribadas por el oleaje.

 

Por otro lado, en la Bocana de Padre Ramos (ver fotos 2) la costa se está haciendo cada vez más grande, es decir que el mar se está paulatinamente retirando. Este sitio queda pocos kilómetros al norte del balneario de Jiquilillo, y es un estero.

 

Fotos 2.  Playa en la Bocana de Padre Ramos, Jiquilillo, Chinandega.

 

 

Tanto la Alcaldía de El Viejo como la comunidad de Jiquilillo, quieren que INETER le dé una explicación del fenómeno que están padeciendo. Les hice saber, que estamos en toda la disposición de llevar a cabo nuestros estudios de campo para luego darles la explicación que necesitan, así como las recomendaciones que nos competen en cuanto a las medidas de prevención y mitigación que deberían de llevar a la práctica.

 

Estos fenómenos de Eustasia, variaciones en el nivel del mar que afectan la posición geográfica de la línea costera, se ha dado a lo largo del tiempo en todas partes del mundo. En el caso nuestro, actualmente las playas de la costa del Pacífico están siendo “tragadas” por el avance tierra adentro de las aguas marinas. Estudios recientes llevados a cabo en Costa Rica (Meschedes et al., 2000), muestran que la península de Nicoya se encuentra en un proceso de subsidencia promedio de 0.25 - 0.3 mm/año debido a la subducción de la placa Cocos bajo la Caribe, y el arrastre de la segunda por la primera. En el transcurso de este año, tendremos resultados de un estudio que se ha estado realizando en Nicaragua, con datos recolectados desde el año 2000, en conjunto con la universidad de Miami y de Arkansas. Dicho estudio, mostrará el grado de deformación al que está sometido gran parte de nuestro territorio nacional, así como los vectores de desplazamiento de las placas Cocos y Caribe debido al proceso de subducción modelado con datos de sistema de posicionamientos globales y sísmicos.

 

Sin embargo, no pretendo restringir la explicación del fenómeno que ocurre en Jiquilillo a efectos puramente tectónicos, ya que otros factores como el descongelamiento de los casquetes polares, erosión, deforestación por actividad humana, incremento en la afluencia de agua desde tierra hacia el mar y la combinación de algunos de estos fenómenos podrían ser la causa de la eustasia en Jiquilillo y en otras zonas costeras del Pacífico.

 

Las acciones que pretendemos realizar en Jiquilillo la semana próxima, son las de llevar a cabo una inspección Geológica de campo con el fin de tratar de detectar algunas transgresiones pasadas en la zona, y posiblemente deformaciones visibles en algunos estratos. La Alcaldía de El Viejo, mencionó que tiene la posibilidad de financiar al menos la compra de dos imágenes del sensor ASTER. Esto nos servirá para detectar posibles cambios morfológicos y ambientales en la zona, en el intervalo de tiempo comprendido entre ambas escenas. También nos valdremos, de fotografías aéreas, y posiblemente de modelos de elevación digital que ha elaborado el personal del proyecto Georiesgos.