4. Evento Especial

4.2. Investigación del campo del flujo piroclástico, del 9 de febrero 2007,

en el volcán Concepción

Eduardo Mayorga, Ligdamis Gutiérrez, Pedro Pérez y Martha Herrera

 

El día 22 de febrero se realizó una gira de campo a la isla de Ometepe (volcán Concepción) para inspeccionar el sitio afectado por la pequeña explosión ocurrida el día 09 de febrero del presenta año. Por la dimensión y características del fenómeno, observadas en las imágenes captadas por la cámara Web, éste se asocia a un pequeño flujo piroclástico.

 

La visita fue realizada por dos grupos de trabajo. El primero lo integraron: Marta Herrera y Ligdamis Gutiérrez del equipo de electrónica, para dar mantenimiento a la estación sísmica y cámara web. El segundo lo integraron: Eduardo Mayorga y Pedro Pérez de la Dirección de Vulcanología, quienes realizaron inspección de campo en el volcán.

 

Según el guía turístico de la isla Berman Gómez - en conversación realizada durante el trayecto San Jorge – Moyogalpa - ocho días después de ocurrido el fenómeno, cayó una lluvia moderada en la isla. Mencionó que en el área cercana a la zona afectada, antes que lloviera, él vio que los árboles habían quedado completamente cubiertos por una capa de ceniza muy fina, de color blanco y brillante, pero que en visita posterior a la misma zona, ya la lluvia había lavado la ceniza de las cortezas de los árboles. El hecho de haber llovido, lógicamente borró algunas de las huellas relacionadas al fenómeno (alcance, espesores, área cubierta y tipo de la ceniza; características de la forma de impregnación de la ceniza en los troncos de los árboles y rocas, etc.).

 

Sin embargo, en nuestra visita se pudo constatar que aún quedaban huellas de la ceniza caída, ya que ésta se pudo observar sobre la superficie de algunas rocas (Foto No 1; GPS: E 646440; N 1274846).

 

Tratamos de determinar la zona impactada por el fenómeno. Sin embargo al llegar a determinada posición se pudo observar que la zona de impacto estaba más hacia el Este, bastante lejos de nuestra posición. No obstante logramos tomar algunas fotografías donde se revelan datos interesantes que nos sugieren lo ocurrido, el posible tamaño del material transportado –a excepción de la ceniza, la cual responde a la dirección e intensidad del viento principalmente- y la posible área cubierta.

 

A continuación se presenta en dos partes la misma fotografía (de lejos –toda la foto- y de cerca –una parte aumentada de un sector determinado de la misma foto).

 

Foto 1. Ceniza en superficie de la roca

 

Zona B (posible zona afectada por los depósitos del flujo)

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Foto No.2 En la Zona B, es donde se observan una serie de bloques (rocas grandes) de color blanco, exactamente en el área, sobre la superficie del suelo, donde ocurre un cambio brusco de pendiente. La zona B se encuentra al pie del posible curso por donde bajo el flujo y es únicamente, en esta área, donde se observan los bloques, a diferencia de las Zonas A y C donde no hay bloques, las cuales están fuera del curso del recorrido del flujo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Foto 3. Se observa cómo la pendiente experimenta un cambio brusco en su base. Debido a lo anterior el flujo piroclástico se deshizo de su carga material sólida más pesada (rocas grandes) y como consecuencia se da un mayor escape de gases y de ceniza hacía arriba.

 

Este cambio de pendiente es lo que determinó el comportamiento –desarrollo-, la mecánica y la forma que tomo el flujo piroclástico en su recorrido hacía abajo.

 

La foto 5, representa un detalle de la Zona B, donde se depositaron los bloques (puntos blancos), al darse el cambio de pendiente. En la fotografía podrá notar que los bloques se encuentran sobre un caballete y no sobre el fondo de cárcavas. Lo anterior demuestra que no son bloques arrastrados por la corriente.

 

La erosión localizada en la parte superior del área donde se ven los bloques, es típica de la superficie de la mayoría de las laderas del volcán, las cuales están compuestas por tefras: cenizas, arenas, lapillo escoreáceo, etc., los cuales son materiales muy susceptibles a la erosión por su alto grado de porosidad, permeabilidad y poco peso.

 

En la foto 6, se observa cómo en la Zona C (comparar las tres Zonas en la Fotografía No.2) no existen bloques sobre su superficie y como en el margen derecho de la Zona B la cantidad de los bloques van disminuyendo. Esto demuestra que la Zona B es el área por donde bajo el flujo piroclástico.

 

Foto: Cortesía de Enmanuel Sferios

 

Foto 4. En el punto donde se levanta la columna de ceniza a gran altura, es el punto donde inicia el cambio brusco de pendiente y es donde comienzan los bloques a depositarse sobre la superficie del suelo (Zona B).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto 5. Los puntos blancos representan bloques (rocas) posiblemente depositados por el flujo piroclástico.

Foto 6. Conforme se avanza hacía el lado derecho de la Zona B los bloques disminuyen en densidad, mientras en la Zona C la ausencia de bloques es total.

 

 

 

 

Durante la exploración de campo se logró llegar a dos de los cauces que bajan de las cárcavas del volcán. En ellas se constató la presencia de cenizas en el lecho de  los cauces, así como en la superficie de las rocas (Fotos No. 7 y 8). Todas estas evidencias después de haber llovido.

 

Foto 7.

Foto 8.

Coordenadas: E 0645987;  N 1274997

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En uno de los cauces (E 0647852;  N 1274760) encontramos varias rocas de diferentes diámetros, cuyas superficies estaban completamente cubiertas por cenizas. La ceniza estaba húmeda y formaba una costra de aproximadamente 5 milímetros de espesor (Foto 9).

 

Foto 9. Roca cubierta de ceniza.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Conclusiones.

·                  Tomando en cuenta las evidencias fotográficas y del video de la cámara web; el análisis del recorrido del flujo, realizado desde distintos ángulos de vista de las laderas del volcán; el análisis de las dos Zonas ubicadas a ambos lados del recorrido del flujo (Zonas A y C) y de la zona localizada bajo el curso del recorrido del flujo (Zona B), se llega  a la conclusión que lo ocurrido el día 09 de febrero fue un pequeño flujo piroclástico el cual tuvo suficiente energía como para transportar grandes bloques y depositarlos en mayor cantidad al llegar al cambio brusco de pendiente localizado en la Zona B.

 

·                  La única forma de descartar esta posibilidad es la de encontrar fotografías antes de ocurrido el fenómeno, donde se pueda apreciar que estos bloques ya se encontraban sobre la superficie de la Zona B.