CONCLUSIONES

 

 

 

 

Uno de los objetivos de este trabajo era verificar que la información que maneja la oficina de Catastro Municipal en las fichas prediales de la ciudad Cali, fuera de utilidad para estudios de vulnerabilidad sísmica a gran escala VSG.  La información encontrada en dichas fichas prediales es significativa pero no suficiente, para aplicar a toda la ciudad, el método del índice de vulnerabilidad con el propósito de estudiar la vulnerabilidad sísmica de las edificaciones que la componen.

 

La información es importante por el hecho que con ella se puede inventariar en un primer nivel, las estructuras de la ciudad, de una comuna, de un barrio o de una manzana.  Los materiales que componen los elementos estructurales de las edificaciones acotan en cierta manera las posibles tipologías constructivas y estructurales de una zona en estudio y permiten calcular indirectamente los pesos de la estructura.  Para este caso, el barrio Cuarto de Legua fue limitado, como bien se presenta en el subcapítulo 7.4, a un cierto tipo de vivienda en este primer nivel de clasificación.

 

El dato del año de construcción y del estrato socioeconómico favorece a ubicar a las viviendas dentro de prácticas constructivas típicas de ciertos períodos de tiempo dentro de la cultura de Cali y, a poder asumir distribuciones arquitectónicas tipo, de acuerdo a lo que se practica en los estratos socioeconómicos, para calcular datos indirectos, tal y como se realizó en este estudio.

 

La información sobre las áreas construidas por piso de cada una de las viviendas y sus respectivos bosquejos a escala, son otros datos substanciales que se encuentran en las fichas catastrales.  Con ellos se puede calcular la configuración en elevación y la irregularidad en planta de las viviendas.

 

Sin embargo, esta información que debería manejarse en las fichas catastrales no está completa.  Ciertos datos mencionados en los párrafos anteriores están aún ausentes en algunas fichas catastrales, sobretodo el año de construcción es difícil de encontrar directamente; cálculos indirectos pero confiables, son necesarios para asumir un año de construcción de cada vivienda, pero en algunos casos no se puede ni siquiera utilizar estos cálculos.

 

La información de todas las fichas catastrales de la ciudad de Cali debería ser actualizada cada 5 años, actividad que sigue sin realizarse por falta de presupuesto del Municipio desde 1995.  Esto hecho, sumado a irremediables errores en los levantamientos de los empadronadores de Catastro Municipal, produce eventuales discrepancias entre lo encontrado en las fichas catastrales y lo observado en el terreno.  Cabe señalar que algunos predios poseen información actualizada al año 2000 ya que han sido evaluados nuevamente de manera individual.

 

Información directa adicional, que se requiere para evaluar la vulnerabilidad sísmica y que Catastro Municipal no posee, es lo referente a los elementos no estructurales, a la calidad de los ladrillos, pega y trabazón, y a los soportes de las cubiertas.  Esta información debe ser levantada en terreno.

 

Sobre las metodologías cualitativas estudiadas, se puede afirmar que ninguna puede describir y analizar con exactitud cada una de las viviendas del barrio Cuarto de Legua.  Sin embargo, cuando se pretende realizar un estudio a gran escala de la vulnerabilidad sísmica de edificaciones, este tipo de métodos son los idóneos para este trabajo.  El método del índice de vulnerabilidad es el método que los autores de este documento consideran el más completo y apropiado para un estudio de este tipo en la ciudad de Cali; es un método que considera más que cualquier otro, diferentes e importantes aspectos de la edificación para ser analizados, y sigue un sistema lógico y sencillo que resulta en valores cuantitativos de la vulnerabilidad sísmica de la estructura.  Esta consideración suficiente de variables estructurales evitó problemas de categorización de las edificaciones, demasiado amplias y permisivas.

 

Comparando el método del índice de vulnerabilidad con el utilizado por la ingeniera Campos en 1992 [25], se observa que el primero es más completo puesto que la ductilidad calculada por Campos con base en el metodología propuesta por Hurtado y Cardona [27] es apenas uno de los once parámetros que maneja el método italiano y por lo tanto, en materia de resultados, este último es más preciso.

 

La Figura 12.1 demuestra que dos edificaciones totalmente diferentes, una en Italia y otra en Colombia, pueden presentar el mismo índice de vulnerabilidad y si se presenta la misma aceleración horizontal en el terreno, presentarán el mismo índice de daño.  Lógicamente la duración del movimiento también influirá en la respuesta de ambas edificaciones y seguramente es difícil que el mismo movimiento se presente en ambas regiones, pero de cumplirse estas condiciones, se espera que ambas estructuras tengan el mismo porcentaje de pérdidas, aunque esto no signifique los mismos costos de pérdidas.

 

Con base en los estudios de la estudiante Cristina Rosales [57] y de su estimación del período natural del vibración de los suelos del Cono Cañaveralejo, zona a la cual pertenece el barrio Cuarto de Legua, se puede concluir que para las viviendas de 1 y 2 pisos estudiadas en este trabajo, al menos no se presentará el efecto de triple resonancia por la lejanía del 1.5 segundos del suelo con los 0.11 a 0.19 segundos que tienen como período fundamental estas viviendas.

 

Con respecto a los resultados obtenidos, tanto de los índices de vulnerabilidad como de la estimación de pérdidas económicas directas, se concluye que los parámetros que más castigan a las viviendas de este barrio y que encarecen las rehabilitaciones de las mismas después de cualquiera de los 3 eventos simulados, son la configuración en planta, la distancia máxima entre muros y el tipo de cubierta.

 

Se estima que los costos calculados de pérdidas materiales directas, están por encima de lo que realmente podría acontecer en el barrio gracias a cualquiera de los eventos simulados.  La práctica de VSG en otras ciudades ha demostrado que los resultados siempre estiman pérdidas mayores a las que realmente ocurren una vez se tiene la oportunidad de comparar con movimientos sísmicos reales.

 

El parámetro de la organización del sistema resistente que asumió la utilización de muros confinados para las viviendas del barrio a partir de 1985, es el parámetro de mayor importancia en la adaptación del método y, por lo visto en la vivienda que estaba en reconstrucción cuando se realizaron las visitas de campo, la utilización de columnas de confinamiento sigue ausente en la construcción de algunas viviendas actuales, aún cuando su presencia es obligatoria gracias a las NSR-98.

 

Esto significa que no todas las viviendas del barrio Cuarto de Legua construidas después de la entrada en vigencia del CCCSR-84, poseen muros confinados, y esto aumentaría los índices de vulnerabilidad y por ende las pérdidas económicas esperadas.  Desafortunadamente no se cuenta con el porcentaje de estas viviendas construidas después de 1984 que no cuentan con vigas y columnas de confinamiento y por lo tanto se tuvo que asumir que todas cumplían aunque se sepa que esto no es verdad.